El parto comenzó a realizarse en hospitales a principios del siglo XX para disminuir la mortalidad materno-neonatal, pero en ese contexto se instaló la idea de que se trataba de algo parecido a una enfermedad. Las familias en general y las mujeres en particular perdieron protagonismo en un hecho muy trascendental en sus vidas y aceptaron las reglas de las instituciones.

De este modo, el parto se transformó en "un acto médico" cuyo significado científico dejó de lado otros aspectos esenciales para la familia. El equipo de salud pasó a ser el eje de las decisiones y comenzó a usar en todos los casos tecnologías y procedimientos destinados a los embarazos de riesgo. Esto fue alejando a las madres del parto natural sin que se lograse una mejora en los resultados perinatales.

 

Ésta semana se da lugar a la Semana Mundial del Parto Respetado. Se trata de una oportunidad para promover los derechos de las embarazadas y sus bebés, durante el parto y el puerperio. 

El lema elegido para este año es “Mejores partos para un mejor futuro”, que busca hacer hincapié en una atención prenatal adecuada, el acceso a servicios especializados, donde los nacimientos se realicen en instituciones que cumplan con las condiciones obstétricas y neonatales esenciales, promoviendo un trato respetuoso hacia embarazadas, durante el embarazo, parto, nacimiento y puerperio.

En tanto, desde la Dirección Nacional de Salud Perinatal y Niñez, han adoptado la consigna “Muchas formas de parir, los mismos derechos”, en alusión a las múltiples formas de transitar los procesos, poniendo el foco en la particularidad y protagonismo de las embarazadas y sus familias y sus derechos. Así, se busca trabajar la garantía de la Ley Nacional N°25.929 proclamada en 2004 en torno a los ejes de discapacidad, interculturalidad, diversidad, acompañamiento y posición al momento del parto, corresponsabilidad y puerperio dentro de la atención perinatal.

 

 

El parto comenzó a realizarse en hospitales a principios del siglo XX para disminuir la mortalidad materno-neonatal, pero en ese contexto se instaló la idea de que se trataba de algo parecido a una enfermedad. Las familias en general y las mujeres en particular perdieron protagonismo en un hecho muy trascendental en sus vidas y aceptaron las reglas de las instituciones.

De este modo, el parto se transformó en "un acto médico" cuyo significado científico dejó de lado otros aspectos esenciales para la familia. El equipo de salud pasó a ser el eje de las decisiones y comenzó a usar en todos los casos tecnologías y procedimientos destinados a los embarazos de riesgo. Esto fue alejando a las madres del parto natural sin que se lograse una mejora en los resultados perinatales.

 

Ésta semana se da lugar a la Semana Mundial del Parto Respetado. Se trata de una oportunidad para promover los derechos de las embarazadas y sus bebés, durante el parto y el puerperio. 

El lema elegido para este año es “Mejores partos para un mejor futuro”, que busca hacer hincapié en una atención prenatal adecuada, el acceso a servicios especializados, donde los nacimientos se realicen en instituciones que cumplan con las condiciones obstétricas y neonatales esenciales, promoviendo un trato respetuoso hacia embarazadas, durante el embarazo, parto, nacimiento y puerperio.

En tanto, desde la Dirección Nacional de Salud Perinatal y Niñez, han adoptado la consigna “Muchas formas de parir, los mismos derechos”, en alusión a las múltiples formas de transitar los procesos, poniendo el foco en la particularidad y protagonismo de las embarazadas y sus familias y sus derechos. Así, se busca trabajar la garantía de la Ley Nacional N°25.929 proclamada en 2004 en torno a los ejes de discapacidad, interculturalidad, diversidad, acompañamiento y posición al momento del parto, corresponsabilidad y puerperio dentro de la atención perinatal.

Sobre el parto respetado

El término "parto respetado" o "parto humanizado" hace referencia el respeto a los derechos de las madres, los niños, las niñas y sus familias en el momento del nacimiento. Promueve el respeto a las particularidades de cada familia (etnia, religión, nacionalidad), acompañándola a través de la toma de decisiones seguras e informadas.

El parto respetado implica generar un espacio donde la  persona gestante y el/la recién nacidx/a sean protagonistas, donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible y un cambio de paradigma dentro de la atención obstétrica. 

Cuando hablamos de parto respetado nos referimos que la persona gestante siga su propio pulso de parto evitando todo tipo de intervenciones innecesarias, así como a decidir la forma de controlar el dolor durante el parto. 

 

Importancia del acompañamiento de doulas a embarazadas

El rol de las Doulas está orientado a acompañar a personas embarazadas durante el embarazo, trabajo de parto, parto y puerperio, logrando la contención física y emocional necesaria durante el proceso de maternidad, sin invadir ni desplazar el espacio de la familia y ni la actividad el equipo médico que acompaña.

En este proceso, comparten conocimientos sobre la fisiología del embarazo, parto y puerperio, puericultura, lactancia, educación prenatal, entre otros. Además, comprenden las distintas necesidades de quienes acompañan y las de sus afectos, contemplando los distintos estados anímicos por los que pasa en esta etapa (miedos, incertidumbre, cansancio, temor, ansiedad).

 

De acuerdo a la Ley Nacional, las embarazadas tienen derecho:

  • A ser informadas sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las alternativas distintas, si es que existen.
  • A ser consideradas como personas sanas, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  • A un parto respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
  • A ser informadas sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se les haga partícipes de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • A no ser sometidas a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
  • A elegir quién las acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  • A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
  • A ser informadas, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del bebé.

 

En tanto, toda persona recién nacida tiene derecho:

  • A ser tratada en forma respetuosa y digna.
  • A su inequívoca identificación.
  • A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia.
  • A la internación conjunta con su madre en la sala.
  • A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.
  • Además, se promueven otras prácticas beneficiosas para el binomio madre-hijo como el “contacto piel a piel”, el corte tardío del cordón umbilical y la lactancia materna exclusiva, entre otras.